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Escritores desalmados o cine bizarro

Posted Jueves, Febrero 19th, 2009

“El Espíritu” es una mala película. Si no tiene tiempo de leer el resto del artículo, queda prevenido. Debí escribir sobre este filme hace algún tiempo atrás, ¿será que podré salvar a alguien de este error? Cuando fui a ver la película, vi a una pareja abandonar la sala, y no creo que haya sido por buenas razones, estaban aburridos. Al terminar, uno de los presentes, estaba dormido, si bien la jornada laboral puede agotar a cualquiera, me temo que el sueño correspondía al efecto soporífero de esta producción. Yo no me animé a despertarle y decirle ‘por lo que pagaste ya terminó, y no valió la pena’. “Espíritu” es el tipo de películas que te tienen que pagar por ver, es la razón por la que existe la crítica.

Yo debí prestar un poco más de atención a la opinión de afuera (en verdad, por lo general, es mejor ignorarles), y ver otra película en vez de ésta. Es que, ‘The Spirit’ es Will Eisner, y Eisner fue un genio. Creo que no me habría importado lo que dijeran, quería ver el filme; aunque fuese escéptico del talento como director de Frank Miller. ‘The Spirit’, comenzó a ser publicado como una separata de periódico, por eso sus historias sólo abarcaban 8 ó 7 páginas. El personaje fue creado a principios de los años 40’s, cuando finalizaba la gran depresión, y se venía la 2ª Guerra Mundial. El público adulto consumía revistas de novela negra, y los mayores autores que dio el género, Dashiell Hammett y Raymond Chandler, ya habían publicado algunas de sus mejores obras. Eisner, un tipo con mucho talento, quería darle a la historieta una creación madura, un trabajo que pudiese atraer a lectores de periódicos, y no sólo a los niños y jóvenes que consumían tebeo. A Will le pidieron un superhéroe. En el mercado, Superman y Batman se vendían tan bien que, de estar por ahí en esos días, el partido oficialista ya habría propuesto su nacionalización. Los periódicos no querían nadar contra la corriente. Eisner les dio un superhéroe: sin poderes y sin disfraz particular, sólo un antifaz, se llamaba ‘Espíritu’, debido a que, por un momento, le dieron por muerto. Un policía que podía trabajar con más libertad y sin uniforme. Eso era todo. Fue suficiente.

Eisner sabía cómo romper el molde. ‘The Spirit’ es una lección de historieta de principio a fin: ángulos, tonos, combinación de viñetas, rotulado, etcétera. Lo que Will no se inventó, sabía hacerlo tan bien como el mejor. Payaso o misterioso, aventurero o tenebroso, mimado por Ellen o ensordecido por Lorelei, el Espíritu de Eisner, a veces sólo como accidental testigo, narraba historias que dejaron una muy profunda marca en la historieta mundial. Fue una obra considerada como revolucionaria, con verdaderos resultados, positivos para todo el medio. Y Miller viene y adapta esta obra al cine. Visualmente, el filme de Frank Miller —su primero; aunque compartiese crédito con Robert Rodríguez en “Sin City”— es un interesante espectáculo, por momentos agradable y hasta atractivo. Es como un bonito rostro bien maquillado, sin personalidad, en el que rápidamente pierdes interés. El resto, incluyendo a nombres como Scarlett Johansson, Eva Mendes o Samuel L. Jackson, es una tontería de cabo a rabo. Los chistes graciosos, pocos, la acción, lenta, la trama central, bastante descabellada, el interés que generan los personajes, nulo, la belleza de Paz Vega, desperdiciada. La obra de Eisner, hecha pedazos —por decirlo de manera gentil, y que se pueda publicar el artículo. ‘Sin City’ no fue la mejor producción de Miller, prefiero ‘Ronin’ o ‘Batman: Año Uno’, verdaderos aportes. “The Spirit”, la película, tal vez sea la tumba de su carrera como director, no sé, de seguro será su peor trabajo como tal, ya que tendría que en verdad esforzarse para hacer algo más malo que esto. Tal vez “The Spirit” encuentre algún nicho de simpatizantes entre los seguidores del cine bizarro, ya que el único interés del filme es que sus torpezas y estupideces no dejan de sorprender.

También llegó a nuestras salas de cine la película de George Romero, “El diario de los muertos”, con bastante tiempo de atraso con relación a su estreno en los USA —la copia, por si lo dudan, está muy bien. Romero fue el director que diera un vuelco al cine de terror barato, allá por los años 60. Su filme, “La noche de los muertos vivientes”, es un guión sencillo que se puede disfrutar, hoy por hoy, con la misma aprehensión que en esos años. Siquiera fue llevado a la pantalla en tres ocasiones. Ni qué decir lo que este filme significó para el monstruo moderno del zombi, el muerto viviente. Supongo que, en su tiempo, fue algo así como “28 días después”. Precisamente, desde el éxito de esta película, Romero ha podido visitar nuevamente a sus amiguetes, los cadáveres reanimados. “Diario de los muertos” es una de las más recientes resurrecciones del género, una aceptable película de terror, teniendo en cuenta que la premisa básica no cambia y la conocemos bien.

George maneja bien sus recursos y tiene noción de ritmo. El filme busca ser una versión de espectáculo de realidad, o video testimonio, de lo que sucede ante el surgimiento de los muertos vivientes. La comparación obvia es “Proyecto Bruja Blair” con muertos. También es una, algo anacrónica y despistada, denuncia de los medios de comunicación. Más interesante es su manera de visualizar el gusto por ver, documentar, lo que sucede, para que otros aprendan de la experiencia. Uno de los problemas es que las personalidades de los personajes no son muy interesantes, o sus manías personales se nos antojan forzadas, siquiera narrativamente, como si estuviesen ahí sólo para provocar el próximo paso.

El filme avanza con varios accidentes demasiado oportunos, junto a otros, bastante más convincentes. No es una producción lograda; pero hay suficientes sustos, la película no aburre, y nadie estaba dormido cuando abandoné la sala. De lejos, los muertos son una mejor opción al espíritu.


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