Fui a ver “Paul Blart: Héroe del centro comercial” por varias razones. Una, parecía una comedia aceptable, dos, leí por ahí algo que confirmaba esa primera información y, tercero, había sido un considerable éxito comercial. La película es mala.
No es necesario decir más, es el tipo de producciones que me hacen reconsiderar mi negativa a leer a otros críticos de cine (sé que muy pocos me van a creer, pero, la mayor parte de esos tíos —si me permite el españolismo— no tienen idea de qué están hablando), de haberlo hecho, tal vez prevenido por alguna opinión, habría escogido otra película.
Entonces, cumpliendo con mí labor de crítico prevengo al público: hay mejores opciones en cartelera. Ahora, que el filme sea malo no quiere decir que no sea interesante el diseccionarlo, ver sus componentes, que es un ejercicio mental entretenido, y más que el filme.
En primer lugar debo reconocer que conocía la naturaleza de cine fácil que se veía en “Blart”, yo iba a distraerme, a relajar y sonreír con las tonterías que iba a ver en pantalla. Hay tonterías muy defendibles: “Tonto y retonto”, “Zoolander”, “Shrek I y III”, y algunas más. Debí recordar —mi optimismo me supera— que la lista sigue siendo muy pequeña en comparación al volumen de tonterías que circulan por el mercado. ¿Se acuerdan de “Legalmente rubia”? Es una buena película, de las malas.
El personaje de Reese Witherspoon, Elle Woods, es una rubia que gusta de la moda, se ocupa de ella, y por ello aparece ante los otros, que tienen el cliché de rubia tonta y superficial en sus cabezas, como una rubia más. La historia, sin ser nada rica o sofisticada, permite que el personaje, siendo como es, atraída por banalidades, logre resolver el problema y triunfar a su manera. El guión es ingenioso, no traiciona a su personaje, y construye una historia aceptable para distraer al público. Creo que “Blart” intentaba hacer algo así.
Kevin James hace un buen trabajo interpretando a Paul Blart, un guardia de seguridad en un gran centro comercial, responsablemente subió de peso para interpretar el papel, a menos que sea un efectivo maquillaje de cuerpo (posible).
James también logra hacer convincentes la acomplejada naturaleza y los sentimientos que el personaje debe reflejar. No es un personaje interesante, lo que no le quita mérito a un trabajo bien entonado.
Ahora, sucede que todo el esfuerzo de Kevin se ve derrotado narrativamente por el perdedor absoluto que debe interpretar. Éste no es tu perdedor usual, es un uberrecontraarchiperdedor. Engañado por su esposa, con un considerable sobrepeso, y careciendo del mínimo respeto de sus compañeros de trabajo, Kevin va por un tercio de la historia soportando vergüenzas. Muchas de ellas son salidas de tono, acciones innecesarias que deben mostrar a Blart como alguien insignificante, demasiado. El propósito de hacer esto es psicológico, un juego con la audiencia, es lo que se llama la historia del ‘underdog’, el desfavorecido. Para que esto funcione, se debe crear un perdedor que haga quedar bien a cualquier persona presente en el público. Para que con tus problemas, defectos, desafíos económicos, románticos o lo que sea, tú, espectador, seas mejor que Paul Blart. Y vaya que lo logran.
El guión hace el esfuerzo, aprendido de “Legalmente rubia” diría yo, de mostrar que el personaje es, será, capaz de superar el desafío que se le viene, un asalto al centro comercial, con muchos cómplices y todos ellos muchísimo más ágiles que Blart. Al principio del filme, Paul supera rápidamente una serie de obstáculos de una prueba de agilidad, él es más rápido que otros competidores, y avanza donde otros caen, sólo la hipoglucemia impide su éxito. El problema es que la construcción narrativa, a partir de ahí, se pierde, tal vez Paul sea ágil, pa’ su peso, buen tipo, a pesar de todo; pero los ladrones deben tornarse demasiado ineptos para no superar al héroe. Entre la acción y la vergüenza que vemos, quedan algunas risas, no las suficientes.
En este momento, en cartelera, tenemos a dos películas cuya base tiene algo en común: fantasía hecha realidad. Este tipo de películas siempre me hace recuerdo al comentario de mi amiga, que dijo: ‘Si Frodo pudo llevar el anillo único al monte del destino, yo puedo terminar mi tésis’. La referencia, por si acaso, es a ‘El señor de los anillos’, donde el personaje, Frodo, supera un sinnúmero de obstáculos para llevar un arma enemiga al único lugar donde podrá ser destruida. Recomiendo las películas a ojos cerrados. Puede parecer algo ingenuo; pero lo dicho por mi amiga, en verdad, es la más correcta aproximación a la fantasía.
Lean sus palabras con cuidado, ella no reclama por la ayuda de los elfos, o Sam, no lloriquea por su problema, enfrenta su realidad tal cual, y de la fantasía sólo toma el ejemplo de coraje. Bravo por ella, ah, y ya es licenciada, hace tiempo. Llevó a buen puerto su anillo particular.
Ya vengo escribiendo en el periódico por más de diez años, es obvio que no me queda otra que repetirme, y siempre digo que la gente subestima el rol de la narrativa en nuestras vidas. ¿Sabían que ahora la psicología utiliza la palabra ‘narrativa’ para hablar de cómo la gente ve su propia vida?, ¿sabían? Todos estamos metidos en una historia, la nuestra.
O sea, mi frase de siempre: escribimos historias como vemos la vida, no viceversa (que sería ver la vida como nos cuentan historias). Antes que la narrativa, estaba ahí nuestra estructura mental de ver la realidad como una historia, y los psicólogos se dieron cuenta, al igual que politólogos, y diversas áreas del mundo académico. Películas como “Cuentos que no son cuento”, me traen a mente todo el asunto de lo entremezclado que está el ser humano con sus fantasías; pero mejor no me voy a los detalles que, para algunos, es un tema delicado.
“Cuentos que no son cuento” es la más reciente entrega de la larga lista de películas hechas para Adam Sandler, que demostró gran creatividad en su recorrido por ‘Saturday Night Live’. Sus filmes, van desde el muy aceptable “Cantante de bodas”, hasta material tóxico como “Happy Gilmore” y otras similares. Siendo justos, Sandler también tiene una considerable cantidad de comedias aceptables. “Cuentos” es una de ellas.
La historia es, obviamente, fácil en estructura (chica linda, perdedor honesto, su competencia un malvado, etcétera), tiene varios chistes vulgares y tontos, los personajes son un par de niños, una lindura y Adam Sandler, más una sobreactuación de Guy Pearce (Pearce es excelente, así que esto debió ser lo que le pidieron que haga, también tiene que comer, ¡che!), o sea, en verdad, no hay personajes. Si alguien dice que esta película es una tontería de ésas que Hollywood escupe como si fuese ratita pariendo ratones, pues, tienen toda la razón. Y “Cuentos” también es, precisamente, la razón por la que Hollywood domina el mercado cinematográfico mundial mientras rebuznos menos dignos deben vivir de mendigar dinero al estado (o sea, el cine francés).
“Cuentos” también tiene momentos de ingenio, sigue sus propias reglas, y, cuando llega el momento adecuado, está dispuesto a romperlas, deja suficientes sorpresas para crear expectativa y juega hábilmente con sus propias posibilidades. ¿Qué quiero decir con esto? Que tiene suficientes buenos momentos como para que valga la pena, que te hace reír un poco, pensar un poco, y te relaja lo suficiente, te distrae y divierte. Le falta mucho para ser una buena película, no es una producción memorable, muy pocas lo son, esto no quiere decir que carezca de valor lúdico. (La otra película con una base similar, encuentros de realidad y fantasía, es “Corazón de tinta” con Brendan Frazer, parece tener más acción, aventura, tal vez hasta personajes, más no conozco.) Un interesante detalle más de “Cuentos” es que su moraleja es buena, la que se relaciona con el título de esta nota. (6 a 1, ¡increíble!).
Una película, no me cansaré de repetirlo, debe, en primer lugar, divertir, después puede añadir a su fórmula todo lo que quiera. “Quiero ser millonario”, como se ha traducido al español el clasista título en inglés de “Slumdog Millionaire” (había una razón para que ése sea el título, recordar el origen de Jamal Malik y el desafío que eso significaba), es un filme que logra entretener, y más. No suelo estar de acuerdo con la Academia que entrega el Oscar; pero sí sé lo que eso significa para una película, mucho dinero. Esta vez debo reconocer que me alegra recordar los ocho premios que se llevó “Quiero ser millonario”.
El esquema, en esencia, es simple, las fórmulas siempre lo son, niño bueno, Jamal, niño malo, Salim, hermosa en problemas, Latika. ¿Final feliz? Claro que sí. Después de semejantes horrores reales, habría sido una verdadera tragedia que la historia no lo tenga. Lo tiene. Vaya a verla. También debo repetir, una vez más, que no es fácil seguir fórmulas, todas las obras exitosas las tienen, un interminable filón de tonterías siguen esas mismas fórmulas sin llegar nunca a nada. El primer mérito de “Millonario” es su narración, nos cuentan la historia en tres tiempos, a medida que Jamal debe reconstruir la historia de su vida para explicar a la policía por qué sabía las respuestas.
El segundo mérito es la historia en sí. El recorrido de Jamal, en la brutal pobreza de Bombay/Mumbai, es dramático desde un inicio, no puede evitar serlo. Siendo el conflicto el corazón de cualquier narrativa, la problemática realidad de Jamal, donde él mismo es apenas un niño impotente, tiene los ingredientes necesarios para empujar la historia. El tercer mérito de “Millonario” es nunca perder de vista el nudo del asunto, que es un romance. Basada en el libro “Q & A” de Vikas Swarup, “Millonario” no tiene personajes muy interesantes, es la situación que ellos atraviesan, es la búsqueda de Jamal, su entrañable obsesión con Latika, con la que uno no puede evitar simpatizar, lo que es interesante. Es un dilema al que le van subiendo el volumen, primero la pobreza, después, orfandad, y un largo etcétera. Dos horas, para ser exactos. La resolución viene a través de una serie de acciones que podemos aceptar, no rompen las reglas que la propia narración se impuso y permiten un muy dramático momento culminante.
Por todo lo dicho, “Millonario” logra ser: A) Una denuncia de la pobreza o B) La aventura de Jamal o C) Una historia de amor o D) Una moraleja en contra del enriquecimiento sin escrúpulos o E) Todas las anteriores respuestas. La elección más precisa es ‘E’, ya que también es todas las demás. “Millonario” no es sólo un cuento de hadas, donde saldremos todos alegres por compartir la felicidad de los personajes, es también una cruda visión de ciertos aspectos de la realidad de Mumbai y lugares aledaños. El balance alcanzado por Boyle y su equipo, entre una historia sencilla presta para encantar al público, y un relato trágico, es el preciso.
El cine indio se caracteriza por ser testarudamente positivo, en las más de 800 películas que producen anualmente sería difícil encontrar un 10% de tragedias. Yo no tengo ningún problema con esto, es idiota creer que la calidad narrativa debe estar asociada a lo triste y/o terrible (tontería bastante popular en nuestro tiempo, dicho sea de paso); pero sucede que las mejores películas indias de las que tengo noticia son tenebrosas tragedias, ahí están “Salaam Bombay” y “Reina Bandido”, ambas muy buenas, horrorosas, las vi una vez, y no las volvería a ver. Más representativa del cine indio sería “Asoka”, una película histórica que yo recomiendo, sin olvidar recordarle al público que los filmes indios tienen insertadas canciones bailadas dentro de la narrativa para expresar sentimientos o acompañarlos. Doyle logra mezclar ese sentimiento positivo del cine indio y condimentarlo con una historia de bajos fondos, el resultado es un ganador que le permite a usted, de ser público, ganar también.
El vampiro, más que otras criaturas, es un reflejo extraño de nuestros deseos y temores. Depredador e inmortal, a la vez, te puede cazar u otorgar poder. La película “Crepúsculo” viene a sumarse a la extensa lista de producciones con gente a la que le salen colmillos. “Crepúsculo”, poco antes de ser película, fue un fenómeno literario, sobre todo entre las jóvenes. Los hambrientos productores ya tenían puesta la mirada en “Crepúsculo” desde que éste llegara a la lista de los más vendidos, además, es su segundo público objetivo favorito: joven adulto. Para quienes disfrutaron del filme, sepan que se viene la serie completa.
Todo parece indicar que la adaptación es bastante fiel, incluso podemos adivinar qué falta. Conjeturo: más sobre las diferencias entre James y Victoria versus Laurent, más de la relación entre Bella (Kristen Stewart) y Jacob Black, más de la vida de los Cullen, más del grupo colegial de Bella, etcétera. El resto debe ser muy similar. Entonces, Stephanie Meyer, la autora del libro en que se basa el filme, tuvo la oportunidad de aportar al género. ¿Cómo son los monstruos antropófagos de Meyer? Son una lindurita. En un momento de la película, Edward Cullen (Robert Pattinson), el vampiro, le muestra a Bella cómo son los vampiros en realidad. Yo esperaba que le desaparezca la nariz, que le surjan colmillos, su piel se torne gris, venía venir al murciélago que siempre acompaña a este tipo de bichos, recuerden “Drácula”. ¿Con qué me encuentro? Con que el tipo brillaba, como un angelito -hasta a mí me gustaba, no por atracción, sino por estética. Se veía bien. Y, al exhibirse así, Cullen derrama una lagrimita, “es la piel de un asesino”, dice, todo compungido.
“Crepúsculo” es una película para adolescentes, está bien para pasar el rato, a ellos, en cambio, les va a gustar, a la chicas el chico, a los chicos la chica, y cruzado en algunos casos. Los personajes, la muchacha, el vampiro, todos padecen de “angustia juvenil”, excusable en el caso de Bella (Isabella) que sólo tiene 17 años, absurdo en el de Edward, que tiene unos 97 —que por ser vampiro es inmortal. Todos parecen una banda de chiquillos, y se comportan como tales. A mí no me convence. Y, antes de proseguir, voy a mencionar a los veganos. La palabra es inglesa, o estadounidense para ser más precisos, tal cual. Se refiere a cierto tipo de vegetarianos que sólo se permiten consumir aquello que no es producto de animal (ni leche, ni huevos, etcétera). Pa’ mí, la cosa está bien clara: si lo alimentas y si no podría vivir sin ti, pues lo puedes matar. Hablo de ganado, obviamente. Yo simpatizo con todos los derechos de los animales, y como el ser humano también es uno, pues tiene el derecho de comerse a los otros, como cualquier mantis religiosa.
Los veganitos son lo que son por, en general, razones morales. No hacer daño, no provocar dolor a otras criaturas vivas, lo que debería sonar bien es un absurdo llevado al extremo, es una negación total de la ley de la vida, es una agresión a la naturaleza, no respeto a la misma. De ser consecuentes, los veganos tendrían que odiar a leones, monos, arañas y seres humanos. ¿No es mejor tolerar el sacrificio del ganado? Para los veganos, todos los demás somos unos crueles asesinos. Raro, ¿no? Los vampiros de Meyer parecen veganos. 
La familia Cullen se considera “vegetariana” porque sólo bebe sangre de animales, tal cual. Ya no son asesinos; pero todavía se sienten culpables por su naturaleza “carnívora”. Qué tontería. Poder, reflejos fabulosos e inmortalidad serían una tentación para cualquiera. Isabella, el personaje de Meyer, lo sabe; el que el resto de sus personajes lo ignoren no es inocencia, es estupidez, y, dentro de una obra narrativa, una mala construcción. La atracción de Edward por Bella, en su mundo, es algo tan raro como enamorarte de una pizza, en el sentido romántico de la palabra. Errores tomados en cuenta, no habrá fuerza capaz de impedir que sus hijas vayan a verla.
En mi vida vi muchas películas sobre vampiros… esas terribles criaturas de la noche con colmillos afilados y sed de sangre.
Pero no se preocupen, en esta película no verán nada de eso (es más, creo que ni un colmillo se ve)… el argumento principal es el romance prohibido entre Bella (Kristen Jaymes Stewart) y Edward (Robert Thomas-Pattinson).
Bella, desde el principio se encuentra irremediablemente atraída por nuestro joven vampiro, y a pesar de ser ignorada, intenta conocer a Edward, hasta que tarde o temprano decide googlear un poco y descubre la “verdad” ¡el es un vampiro!… ¡Sí, un monstruo chupa sangre! Pero no se alarmen, es un vampiro “buenito” que incluso tiene una familia de lo más agradable y tierna, Edward en su condición de vampiro vegetariano evita desesperadamente el contacto con nuestra adorable protagonista, pero se ve obligado a intervenir y protegerla de cada peligro que ella pudiese encontrar.
Durante toda la película yo me sentí el vampiro… viendo cómo estacas de desesperante ridiculez volaban hacia mi asiento… desde las escenas de “mira soy un vampiro, puedo volar” hasta “no se metan con mi chica o les paso el auto encima” (¿el auto?… ¡eres un freaking vampire!, ¡muerde, muerde please!)
Ok, siendo algo generosos con las personas a las que les gustó (no entiendo por qué), podríamos catalogarla como el típico filme para adolescentes, en el que se tiene un poco de romance, algo de acción y un par de escenas cómicas.
Según escuché, el libro es muy bueno y simplemente esta es una mala adaptación, así que voy a tratar de leerlo… a ver si así se me pasa el mal sabor de boca.
En resumen, si planean ver la película les aconsejo que en lugar de eso vean una buena maratón del “Conde Pátula”.

Sobre Operación Valquiria
Autor: Rodrigo Antezana Patton
¿Les gusta la historia? En inglés existen dos palabras con la misma raíz grecolatina: history, la historia de los acontecimientos, la real, y story, que viene a ser historia como cuento, narrativa. El que, en español, ambos elementos existan en una sola palabra deja muy en claro la proximidad entre uno y otro. Después de todo, ¿qué es la historia (history) si no un montón de historias (stories)? Me gustan las aventuras y la fantasía, puedo ver “Ironman” o “Harry Potter”, esto no quiere decir que tenga esa misma tolerancia con las novelas escritas. Requieren de más tiempo, deberían darte más por ese tiempo. Es más gratificante leer historia, la real. En una buena novela puede existir un débil personaje, una construcción irreal que reduce la calidad del conjunto. En la historia, en cambio, la maldad sorprende, la estupidez sorprende, la crueldad sorprende, también la inteligencia, lealtad y el valor, pueden maravillarte.
En una novela grande y de calidad hay varios buenos personajes, me haré al culto y mencionaré a ‘La Montaña Mágica’ de Thomas Mann, tiene a Castorp, Settembrini o Joachim, algunos más. La historia, en cualquier situación, tiene centenares y centenares de personajes, muchísimas más posibilidades de las que puede crear cualquier narrador. Cuando una historia real vale la pena contar, por lo general, vale la pena contarla, y si no, pues, te la contaron mal. “Valquiria” con Tom Cruise, es una de las películas que yo estaba esperando. Bien contada, fielmente representada—conozco la historia por varias fuentes, libros, documentales—“Valquiria” es la historia del más famoso atentando en contra de Adolf Hitler, ¿porqué? Probablemente porque incluye una explosión, el buuum siempre impresiona. El resto de la historia, en cambio, no es tan conocido, el intento de golpe de estado, la movilización de las tropas y sus consecuencias. Si le gusta la historia, no puede perderse “Valquiria”.
“El Espíritu” es una mala película. Si no tiene tiempo de leer el resto del artículo, queda prevenido. Debí escribir sobre este filme hace algún tiempo atrás, ¿será que podré salvar a alguien de este error? Cuando fui a ver la película, vi a una pareja abandonar la sala, y no creo que haya sido por buenas razones, estaban aburridos. Al terminar, uno de los presentes, estaba dormido, si bien la jornada laboral puede agotar a cualquiera, me temo que el sueño correspondía al efecto soporífero de esta producción. Yo no me animé a despertarle y decirle ‘por lo que pagaste ya terminó, y no valió la pena’. “Espíritu” es el tipo de películas que te tienen que pagar por ver, es la razón por la que existe la crítica.
Yo debí prestar un poco más de atención a la opinión de afuera (en verdad, por lo general, es mejor ignorarles), y ver otra película en vez de ésta. Es que, ‘The Spirit’ es Will Eisner, y Eisner fue un genio. Creo que no me habría importado lo que dijeran, quería ver el filme; aunque fuese escéptico del talento como director de Frank Miller. ‘The Spirit’, comenzó a ser publicado como una separata de periódico, por eso sus historias sólo abarcaban 8 ó 7 páginas. El personaje fue creado a principios de los años 40’s, cuando finalizaba la gran depresión, y se venía la 2ª Guerra Mundial. El público adulto consumía revistas de novela negra, y los mayores autores que dio el género, Dashiell Hammett y Raymond Chandler, ya habían publicado algunas de sus mejores obras. Eisner, un tipo con mucho talento, quería darle a la historieta una creación madura, un trabajo que pudiese atraer a lectores de periódicos, y no sólo a los niños y jóvenes que consumían tebeo. A Will le pidieron un superhéroe. En el mercado, Superman y Batman se vendían tan bien que, de estar por ahí en esos días, el partido oficialista ya habría propuesto su nacionalización. Los periódicos no querían nadar contra la corriente. Eisner les dio un superhéroe: sin poderes y sin disfraz particular, sólo un antifaz, se llamaba ‘Espíritu’, debido a que, por un momento, le dieron por muerto. Un policía que podía trabajar con más libertad y sin uniforme. Eso era todo. Fue suficiente.
Eisner sabía cómo romper el molde. ‘The Spirit’ es una lección de historieta de principio a fin: ángulos, tonos, combinación de viñetas, rotulado, etcétera. Lo que Will no se inventó, sabía hacerlo tan bien como el mejor. Payaso o misterioso, aventurero o tenebroso, mimado por Ellen o ensordecido por Lorelei, el Espíritu de Eisner, a veces sólo como accidental testigo, narraba historias que dejaron una muy profunda marca en la historieta mundial. Fue una obra considerada como revolucionaria, con verdaderos resultados, positivos para todo el medio. Y Miller viene y adapta esta obra al cine. Visualmente, el filme de Frank Miller —su primero; aunque compartiese crédito con Robert Rodríguez en “Sin City”— es un interesante espectáculo, por momentos agradable y hasta atractivo. Es como un bonito rostro bien maquillado, sin personalidad, en el que rápidamente pierdes interés. El resto, incluyendo a nombres como Scarlett Johansson, Eva Mendes o Samuel L. Jackson, es una tontería de cabo a rabo. Los chistes graciosos, pocos, la acción, lenta, la trama central, bastante descabellada, el interés que generan los personajes, nulo, la belleza de Paz Vega, desperdiciada. La obra de Eisner, hecha pedazos —por decirlo de manera gentil, y que se pueda publicar el artículo. ‘Sin City’ no fue la mejor producción de Miller, prefiero ‘Ronin’ o ‘Batman: Año Uno’, verdaderos aportes. “The Spirit”, la película, tal vez sea la tumba de su carrera como director, no sé, de seguro será su peor trabajo como tal, ya que tendría que en verdad esforzarse para hacer algo más malo que esto. Tal vez “The Spirit” encuentre algún nicho de simpatizantes entre los seguidores del cine bizarro, ya que el único interés del filme es que sus torpezas y estupideces no dejan de sorprender.
También llegó a nuestras salas de cine la película de George Romero, “El diario de los muertos”, con bastante tiempo de atraso con relación a su estreno en los USA —la copia, por si lo dudan, está muy bien. Romero fue el director que diera un vuelco al cine de terror barato, allá por los años 60. Su filme, “La noche de los muertos vivientes”, es un guión sencillo que se puede disfrutar, hoy por hoy, con la misma aprehensión que en esos años. Siquiera fue llevado a la pantalla en tres ocasiones. Ni qué decir lo que este filme significó para el monstruo moderno del zombi, el muerto viviente. Supongo que, en su tiempo, fue algo así como “28 días después”. Precisamente, desde el éxito de esta película, Romero ha podido visitar nuevamente a sus amiguetes, los cadáveres reanimados. “Diario de los muertos” es una de las más recientes resurrecciones del género, una aceptable película de terror, teniendo en cuenta que la premisa básica no cambia y la conocemos bien.
George maneja bien sus recursos y tiene noción de ritmo. El filme busca ser una versión de espectáculo de realidad, o video testimonio, de lo que sucede ante el surgimiento de los muertos vivientes. La comparación obvia es “Proyecto Bruja Blair” con muertos. También es una, algo anacrónica y despistada, denuncia de los medios de comunicación. Más interesante es su manera de visualizar el gusto por ver, documentar, lo que sucede, para que otros aprendan de la experiencia. Uno de los problemas es que las personalidades de los personajes no son muy interesantes, o sus manías personales se nos antojan forzadas, siquiera narrativamente, como si estuviesen ahí sólo para provocar el próximo paso.
El filme avanza con varios accidentes demasiado oportunos, junto a otros, bastante más convincentes. No es una producción lograda; pero hay suficientes sustos, la película no aburre, y nadie estaba dormido cuando abandoné la sala. De lejos, los muertos son una mejor opción al espíritu.
Todos somos ecologistas, lo eres tú, y lo es tu mamá. Esto se debe a que unas(os) muchachas(os) alemanas(es) comenzaron a patalear, en Europa, allá por los años 70’s, por las plantas nucleares (que nada tienen que ver con arbolitos), la contaminación y otros problemas.Era una buena idea entonces, y pegó, además de extenderse por el mundo y adoptar mil y un matices.
Bien, ¿no?, ¿o es que alguien le ve algún problema a defender ballenas que cantan; aunque desafinen? Deduzco que los guionistas de la nueva versión de “El día que la tierra se detuvo” también son ecologistas, como todos.
El filme de 1951 buscaba un árbitro con autoridad, a diferencia de las Naciones Unidas, para enviar un mensaje de responsabilidad y paz al mundo, en medio de la mal llamada Guerra Fría, para esto, los guionistas, escogieron a un alienígena de nombre Klaatu.
Con la Unión Soviética más enterrada que la oposición política boliviana, y con todos los dictadores haciendo negocios con los EEUU, limitándose a explotar sus propios pueblos, la adaptación de “El día” (versión 2008) tenía que buscar un problema más taquillero que las rencillas ya olvidadas de hace un par de décadas. Los problemas ecológicos, por otro lado, han ido ganando audiencia a medida que sube la temperatura. Como película, la nueva versión de “El día” es apenas soportable, a favor tiene: un regio robot, algo de ritmo, y Jennifer Connelly, en contra está: un crío insoportable, el debilitamiento de la idea central, con un Klaatu que debe aprender a querernos, a pesar del esfuerzo que los guionistas hacen para mostrarnos como unos soberanos idiotas. En cuanto a Keanu Reeves, no se requiere mucha expresión para lucir inhumanidad, Keanu parece casi un muñeco de goma. ¿Es eso buena actuación o mala actuación? Pues, sí, y no. Interesante.
Diría que no hace mal ver este filme, tiene algo de fantástico, algo de aventura, nos hace recuerdo de la fragilidad de nuestro mundo, y de lo flojos que son los guionistas de Hollywood.
Una parte del cartel de la película que sigue en carte-lera en los cines locales, y que está protagonizada por el actor del filme “The Matrix”, Keanu Reeves y Jennifer Connelly.
El título original, en inglés, es “The day the earth stood still”.
Un cubo tiene seis lados, como usted puede comprobar con cualquier dado. ¿Por qué no puede un filme siquiera tener dos? Muchos dirán que tiene más; pero las multiplicidades conceptuales no siempre son muy útiles. Para los propósitos de esta nota, digamos que siquiera dos. La historia, sería uno, y el cómo te la cuentan, sería el dos. Hace poco vi “Mamma Mía”, con Meryl Streep y Pierce Brosnan, entre otros. La comedia musical gira en torno a un débil pretexto central, amores pasados, juveniles y sin rencores, que reúnen a un grupo de extraños en la boda de la joven hija de la protagonista. De ser sólo eso, “Mamma Mía” no merecería siquiera ser mencionada; pero el nudo es sólo un pretexto para cantar, bailar y disfrutar de la música de Abba, lo que convierte a la película en un lienzo para reír y pensar—si usted lo quiere—sobre las caprichosas relaciones humanas, ya que las letras de los múltiples éxitos del grupo sueco no corresponden exactamente con la trama impuesta para su recuerdo y evocan, por su lado, otros amores, sueños y temas.Hay que relajarse para ver esta película, y no esperar más que la diversión que el filme te ofrece, mientras la mente vagabundea con la buena música, la graciosa coreografía y el buen a excelente trabajo de los actores involucrados.Otra comedia que tuve la oportunidad de ver recientemente—ya que ésta, de todas, debería ser la época para disfrutar de las comedias—fue “Madagascar II”. No esperaba mucho, sólo la oportunidad de reír siquiera un par de veces, y poder hacerlo con ganas. La historia central del filme, el hijo que debe probarse a su padre, el ser uno más del montón en vez de alguien especial, el amor entre… bueno, ya hablaré de eso más adelante, es una completa tontería, ambientada en una reserva de animales aséptica, donde conviven carnívoros y herbívoros, en una especie de Paraíso perfecto, donde sólo la presencia humana se muestra como negativa. Una idealización simplona y cobarde, por decir lo mínimo, de lo que es la vida. En cuanto a los problemas, todos son construcciones ligeras con soluciones irrelevantes (ejemplo, la cebra, repentinamente tiene amigos, de inmediato es uno más del montón.
Esto se presenta como un problema. Obviamente, si la similitud fuese total, como en el filme, así sería; pero del montón somos todos, hipopótamos, jirafas y humanos incluidos. Sucede que el guión buscaba un problema particular para la cebra, y no encontró nada mejor que ése. Flojo, débil).
Más defectos
Si debo seguir mencionando los defectos, podría hablar de dos historias de ‘amor’ que se presentan en la
película, nada menos que un pingüino con su muñeca fetiche, lo que es, claro, un pretexto para risas perversas, y otra entre una jirafa y un hipopótamo, ¿un chiste más? Sí, y repetido, siendo el otro bastante más gracioso. Una vez más el problema es la flojera, la necesidad de un fácil enredo amoroso, banal y simplón, sin importar el quién con quién.
Después de todo, en la decadencia contemporánea, no existe una noción de normalidad. Cada vez está más rarita la cosa. Entonces, ¿es eso todo?, ¿es “Madagascar II” nada más que otra pésima película? Diría que no.
La primera versión tenía unos cuantos buenos chistes, un par de monitos muy simpáticos, un adorable grupo de pingüinos y, de momento en momento, un ritmo muy pegajoso con buena coreografía, suficiente como para tragarnos su tonta historia.
El razonamiento pareciera ser, si no podemos, y los guionistas del filme no pueden, hacer un buen guión, siquiera, para compensar, sería bueno meter muchas buenas bromas. Ése es el otro lado de “Madagascar II”, está lleno de pretextos para reír. Como historia es pésima, tonta y cobarde, como esquema cómico, es un éxito. Si lo mejor de la primera fueron los pingüinos, en la segunda no es distinto, son sus ocurrencias lo más memorable de este filme y las imágenes que se quedan con nosotros. Además, la construcción narrativa, es a la vez tan absurda y libre, que permite a todos volverse completamente locos, y son las gracias surrealistas lo mejor de esta película.
“Madagascar II” no tiene ni un solo hilo argumental bien construido. Carece de la más mínima fuerza para transmitir un mensaje.
Las historias presentes son todas pasos en falso. Los personajes involucrados en verdad no son muy interesantes. Y, sin embargo, a fuerza de meterle risa donde se puede y como se pueda, “Madagascar II” logra que el público abandone la sala del cine con una sonrisa en los labios, recordando las tonterías de los pájaros acuáticos, los lémures, monos y la abuelita karateka. Esto no quiere decir que una abundancia de bromas tenga que existir dentro de un guión desordenado y débil, señalo cada error porque está ahí; pero es importante apuntar que, a pesar del abismal nudo narrativo, el filme logró hacerme reír, y más de tres veces.
Entre el 2009 y el 2008 puede haber un año de diferencia, lo que en términos culturales no significa nada. Nuestro tiempo será muy mediocre, en lo que a narrativa, y otros campos, se refiere, mas también es muy rico, con una diversidad de visiones y propuestas nunca antes vista.
Esperar calidad y contenido del común de las producciones es una invitación a decepcionarse.
Es preferible reírse de todo, de bailes y dramas, de falsos mensajes y malas historias. Esperemos que este año que se estrena sea menos idiota que el que ya terminó, y, de no ser así, que siquiera venga con un buen paquete de chistes. Feliz año nuevo a todos.
Los piratas del mundo se unen para enfrentar la modernización, la racionalización, la “civilización”, la globalización, la desaparición, la extinción, la… suficiente. El punto es que los mejores piratas lo consiguen.
Se que ya le han hecho muchas (y algunas no muy favorables) críticas a la última entrega de “Piratas del Caribe”, pero esto no pretende ser una crítica, es sólo una opinión. Me he concentrado en el rostro siempre reflejando satisfacción de todos esos piratas cada vez que alguien se comporta como tal. Me he concentrado en mi propia satisfacción cuando alguno de ellos actúa piratezcamente. He querido estar dentro de la historia para hacer algo que merezca un rostro de pirata satisfacción.
La única idea de la película que no fue tan de mi agrado es la de los montones de Jack Sparrows en el fin del mundo… qué les puedo decir, me dio la impresión de que para esa secuencia el director le prestó su silla a Stanley Kubrick. El resto me gustó demasiado.